El hallazgo del bosón de Higgs se anuncia casi el mismo día que el del Codex Callixtinus. Podemos aprovechar la coincidencia para aclarar algunas ideas. En el caso del Codex, una vez localizado en el garaje del, desde ahora, famoso electricista la bolsa con el botín, el contenido ha debido ser analizado por especialistas para asegurarse de que se trata del auténtico Codex. De la misma manera, los investigadores aún no dan por seguro que la partícula detectada sea el bosón de Higgs; la investigación debe continuar para comprobar que las propiedades de la partícula detectada son compatibles con las de la partícula teórica. Una de las propiedades más importantes es la masa y en esto la coincidencia es muy buena: la
hipótesis asignaba al bosón de Higgs una masa de entre 110 y 135 GeV, y la encontrada en los experimentos es de unos 125 GeV. Es un dato muy positivo, pero aún hay más comprobaciones por hacer.
Los experimentos que han conducido, tras 50 años de trabajos, al hallazgo que comentamos se han desarrollado principalmente en el gran acelerador de partículas LHC del CERN cerca de Ginebra.


El experimento básico consiste en acelerar dos haces de protones en el interior del tubo del acelerador en el que se ha hecho el vacío. Para que las trayectorias se curven y sigan el trazado del túnel, se utilizan unos potentes imanes que deben ser refrigerados con helio líquido. Uno de los haces se acelera en el sentido horario y el otro, simultáneamente, en sentido antihorario, Cuando los protones adquieren una determinada energía (entre 7 y 8 TeV), lo que supone que se mueven a una velocidad muy cercana a la de la luz, se les hace chocar justo donde se encuentra uno de los 2 detectores: ATLAS o CMS, cuya fotografías vemos abajo.

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